Blanco sobre gris

Algo me paró en el camino diario; una flor blanca destacaba entre tanto gris.

Me acerqué y pude comprobar que no era de por aquí. Su aroma, cuajado de historias increíbles, hacía que el haberse encontrado con ella fuera emocionante. Por un momento se me olvidó que tenía prisa, obligaciones… como un niño fascinado, sentía que me iba la vida en ese encuentro.


¿Cómo aguantaría tanta delicadeza entre tanto hormigón? Quizás le quede poco tiempo de vida… Quizás sea ella la que sostiene viva con su aroma esta ciudad.